lunes, 31 de agosto de 2009

TED KENNEDY

Con Edward Kennedy termina una dinastía. Murió a los 77 años la semana pasada y este fin de semana recibió un homenaje de tres días que lo llevó de Boston al Congreso en Washington y finalmente al cementerio de Arlington, en Virgina. Todo, en medio del tributo de miles de personas, entre ellas el mismo presidente de EU, Barack Obama, que pronunció el discurso fúnebre y de la voz de Plàcido Domingo y la música del violonchelista Yo-yo ma.

Sólo una muestra más de cómo los miembros de ese clan atraían a multitudes lo mismo que a magnicidas que lograron acabar con dos de ellos, uno ya como presidente y otro en camino de serlo.

Edward era el cuarto hijo de nueve en una de las dinastías más conocidas en el mundo. Fue uno de los varones educados por su padre desde la infancia con el objetivo de presidir Estados Unidos pero que tras el asesinato de sus dos hermanos y sus propias tragedias personales, decidió no imitar ni seguir el camino de John y Robert Kennedy.

Pero cuáles fueron esas tragedias. Desde aquella trampa escolar que lo alejó de Harvard de joven, cuando hizo que un compañero de su equipo de futbol presentara un examen de español en su lugar, hasta el oscuro incidente de la isla de Chappaquiddick, cuando sobrevivió al accidente en el que su carro se hundió al caer de un puente y él pudo escapar pero no así la joven mujer que lo acompañaba y el misterio de las diez horas que transcurrieron hasta que dio parte a la policía.

Rondado por la tragedia, escapó con vida cuando su helicóptero se estrelló dejándolo con sólo unas costillas rotas y una hemorragia interna mientras que el piloto y otro acompañante murieron.

Sin embargo, volvió a sufrir cuando su sobrino John Kennedy jr. y su esposa fallecieron en un accidente aéreo en 1999.

El padre de Ted Kennedy logró que durante la guerra de Corea lo enviarán a cumplir su servicio militar a la OTAN, sin embargo, durante sus primeros años como legislador se opuso a la guerra de Vietnam, como lo haría más tarde frente a la invasión a Irak o la venta de armas al régimen pinochetista, en congruencia con la posición de los demócratas.

En 1980 fracasó en su intento de ser candidato presidencial y se concentró en su carrera legislativa como senador. Ese camino le resultó mucho más provechoso al grado de ganarse el mote de El León en el Senado gracias a su habilidad política y a las causas que defendió, sobre todo a las minorías, a las que siempre apoyó: negros, homosexuales, niños, desempleados.

Finalmente lo venció un tumor cerebral que sufría desde hace un año, justo cuando peleaba por una reforma inclusiva al sistema de salud estadounidense, que permitiera a los habitantes de aquel país el derecho a la salud, independientemente de su condición económica.

Con la muerte de Ted Kennedy se va el último eslabón de la dinastía Kennedy y se cierra un capítulo a la vez trágico e interesante de la historia contemporánea en Estados Unidos. Hasta la próxima.

RADIOgrafías para el lunes 31 de agosto de 2009

Por Héctor Zamarrón

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