miércoles, 5 de agosto de 2009

Nelson Mandela

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Pocas personas en el mundo pueden reunir en torno suyo a artistas tan diversos como Gloria Gaynor, Cindy Lauper, Stevie Wonder, Queen Latifah, Alicia Keys, Aretha Franklin y Dave Stewaart, ex miembro de Eurythmics e incluso hasta hacer cantar por primera vez en público desde su boda a la primera dama francesa, Carla Bruni.

Nelson Mandela sí. En parte por su historia, en parte por el simbolismo que su personaje conlleva, por los 27 años que estuvo preso, por los 67 años que luchó antes de llegar a ser presidente de Sudáfrica, el primero de origen negro. Así que ahora que cumplió sus 91 años de edad, esas estrellas se reunieron en en el Radio City Music Hall de Nueva York para rendirle tributo y aquí, desde México, también lo homenajeamos recordando un poco de su historia-

Aunque su trayectoria es bastante conocida, a veces se olvida que Mandela nació en medio de una tribu poderosa y destinado a dirigir desde entonces, pero cuyo destino cambió por la lucha cívica, inspirado en Gandhi.

Nacido en 1918, Mandela se uníó desde muy joven al Congreso Nacional Africano y luchó contra la política de segregación racial que fue impuesta oficialmente en Sudáfrca en 1948.

Las condiciones de explotación y la imposibilidad de llevar a cabo una lucha democrática, lo hicieron abandonar el pacifismo para dirigir el brazo armado del Congreso Nacional Africano en 1961, justo un año antes de su detención.

Preso durante 27 años, Mandela se convirtió en un símbolo internacional de resistencia contra el abuso y la arbitrariedad convertidas en política de Estado,

Desde la cárcel, su figura impulsó a miles dentro y fuera de África a luchar por la liberación de los sudafricanos pero, sobre todo, para impulsar un ideal democrático en donde las personas pudieran vivir en armonía y en igualdad de oportunidades, sin dominación blanca... ni negra, tal y como lo expuso en su defensa ante el jurado que lo condenó en 1961.

Casado tres veces y con seis hijos, Mandela fue liberado en 1990 y recibió el premio nobel de la Paz en 1993, tres décadas después de que entrara a prisión por primera vez. Ese reconocimiento fue el antecedente de su victoria como presidente de Sudáfrica un año más tarde, y de una trasformación que dejó a su país en un camino alejado de esa pesadilla racista que experimento durante gran parte del siglo veinte.

Como presidente Mandela renunció a buscar la reelección y en lugar de ello, se convirtió en un personaje aclamado en todo el mundo, a pesar de los pequeños escándalos que sufrió, como el divorcio de su esposa Winnie, quien lo acompañó solidaria durante décadas mientras él estuvo en prisión. Y de las duras pruebas como el cáncer de próstata que lo sorpredió en el 2001.

Morgan Freeman, quien actuó en el papel de Mandela en una de tantas películas biográficas que le han dedicado, dijo en el homenaje del fin de semana que Mandela era la persona más querida del mundo: "Si el mundo pudiera elegir a sólo un padre del mundo, elegiría a Nelson Mandela".

Ahora, cuando observamos ese homenaje que recibió en Nueva York y al que sólo pudo asistir de manera virtual, mediante una videoconferencia, nos queda claro que Mandela sigue siendo uno de nuestros héroes vivos. Es parte de ese santoral laico y democrático al que estaríamos obligados a adorar, si es que creyéramos en los santos, aunque quizá sea mejor despedirlo como dijo Pablo Milanés, como una bella historia de amor, en la que un pueblo encerró su libertad hasta que ambos la recuperaron.

Radiografias para el lunes 20 de Julio de 2009, por Héctor Zamarrón

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