lunes, 17 de agosto de 2009

Suu Kyi, una Nobel tras las rejas


En la antigua Birmania, hoy conocida como Myanmar, vive una mujer que acaba de cumplir 64 años de edad, casi la tercera parte de ellos en cautiverio porque su mera existencia es una amenaza para la dictadura birmana, una de las más longevas del mundo, pues desde 1962 una junta militar gobierna ese país.
 

Nuestro personaje es la premio nobel de la paz Daw Aung San Suu Kyi, o más corto, Suu Kyi, condenada nuevamente a arresto domiciliario la  semana pasada. 

Nacida en Rangún, en 1945, es hija de Ang Suu, quien firmó la  independencia de su país frente a los británicos, al concluir la segunda guerra mundial.

Suu Kyi representa la lucha de la oposición contra la injusticia. Educada en el extranjero, volvió a su país sólo para toparse con la condena en su contra por parte de esa dictadura que cada tanto resiste las movilizaciones de su pueblo en medio de brutales represiones, como ocurrió con los monjes budistas que con sus clásicas túnicas escartas y amarillas, salieron en 2007 a pelear contra los militares.


Suu Kyi vivió fuera de Birmania hasta 1988 cuando decidió participar  en la democratización de su país, pero cuyo regreso terminó con su encarcelamiento. De religión budista, como la mayor parte de sus compatriotas, Suu Ky predica el ejemplo pacìfico de Gandhi y a la cabeza de la Liga Nacional para la Democracia. ganó las elecciones de 1990, las últimas realizadas en aquel país, pero la junta militar desconoció los resultados y desde entonces la
tiene confinada a su domicilio, con una u otra razón.


Su causa le ha llevado a recibir premios internacionales de todo  tipo, incluido el Premio Nobel de la Paz en 1991 y está entre las presas de conciencia más conocidas en el mundo, de acuerdo con Amnistía Internacional.


La semana pasada Suu Kyi volvió a ser noticia por la visita del senador estadounidense demócrata de California, Jim Webb, a Myanmar para buscar la libertad de un ciudadano estadounidense condenado a ocho años de cárcel por irrumpir en la casa de la líder birmana, sin autorización de la junta.

El estadounidense fue puesto en libertad gracias a las gestiones de Webb, pero ella sigue presa, incluso la irrupción de ese norteamericano y su estancia por dos días le valió una nueva condena de arresto domiciliario .


En su caso, recibir el premio Nobel de la paz le dio visibilidad pero no influyó en su liberación, como tampoco ha influido la condena de Barack Obama o la de la Unión Europea entera a la junta militar.


Hay ocasiones en que la irracionalidad del mundo sorprende. El caso de Suu Kyii está ahí, de muestra, para recordarnos que siempre hay causas que necesitan apoyo. La liberaciòn de Suu Kyo es una de ellas. 

Mandela pasó 27 años en la cárcel antes de convertirse en presidente de Sudáfrica, quiza ahora haya llegado el tiempo en que esa larga dictadura iniciada en 1962 concluya y que los birmanos tengan derecho a elecciones, una facultad de la que se encuentran privados desde 1990.

Voltear hacia este país situado a las costas del golfo de Bengala, bañado por los monzones y cuya frontera norte llega hasta los himalayas, nos ayuda tambièn a valorar lo que tenemos… ya defenderlo.


RADIOgrafìas/lunes 17 de agosto de 2009
Por Héctor Zamarrón

http://www.64forsuu.org/


NOTA: El 13 de noviembre por fin liberaron a Suu Kyy.

Régimen militar libera a Premio Nobel de la Paz, Suu Kyi


http://www.milenio.com/node/577443

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