lunes, 20 de septiembre de 2010

Alondra de la Parra, una música que vuela

Todo mundo repara en su edad y su belleza, pero quizá deberíamos hacerlo mucho más en su talento y en su originalidad. Sí, apenas tiene 30 años y ha dirigido en los mejores teatros del mundo y desde los 23 años fundó su propia orquesta, algo con lo que muchos directores apenas si se atreven a soñar, pero si algo la caracteriza es su voluntad.

Esa determinación y esa claridad en lo que deseaba ser desde niña son quizá dos factores que ayudan a entender el éxito de la mexicana Alondra de la Parra Borja, a quien la semana pasada pudimos verla de a ratos, cuando la televisión nos lo permitía, conduciendo al pie del Ángel de la Independencia.

De su originalidad hablan los compositores y las piezas que elige para montar con su orquesta: el Huapango de Moncayo, Sensemayá de Silvestre Revueltas, el Tangazo de Astor Piazzolla y el Danzón número dos de Arturo Márquez, Eugenio Toussaint, Carlos Chávez, Candelario Huízar además de Ixbalanque de Martin Capella, e Inguesú de Enrico Chapela y compositores mexicanos menores de 30 años.

No es una directora convencional, porque lo mismo puede invitar al público a aplaudir que presentarle una proyección para explicar mejor su música, paraconectar con quienes asisten a las salas de concierto y quizá, para provocar la misma magia que la llevó a ella a elegir la música cuando a los 13 años su padre la llevó a un concierto y le dijo que si se lo proponía, podía llegar a dirigir la orquesta.
Alondra nació en Nueva York en 1980, de padre mexicano y madre cubana, cuando ambos estudiaban uno en la Universidad de Nueva York y la otra una maestría en sociología. Se crió en México hasta los 16 años, cuando viajó a Londres a estudiar música y la preparatoria y después de su regreso la país y tras una breve y difícil estancia, a sus 18 años se mudó a Nueva York para estudiar en Juilliards, la academia musical más famosa del mundo así como en la Manhattan Academy of Music.

Hija del escritor Manelick de la Parra y nieta de Yolanda Vargas Dulché, Alondra de la Parra cuenta que en Nueva York trabajó como voluntaria en una orquesta, recogiendo atriles y partituras hasta que un día un director se apiadó de ella en un ensayo. La dejó dirigir cinco minutos. Después diez, luego 15, el sueño vuelto realidad.

Así empezó pero no se quedó ahí, en 2003 fundó en la Orquesta Filarmónica de las
Américas, basada en Nueva York y sostenida a base de donaciones, para darle oportunidad de tocar a músicos y compositores jóvenes que como ella y como el venezolano Gustavo Dudamel, comienzan la ardua tarea de relevar a otras generaciones.

Ahora está en México junto con su orquesta para un gira en la que presenta su disco Mi alma mexicana, así que es una oportunidad de oro para acercarse a ella y para conocer de cerca este talento que tanto está dando de qué hablar en el mundo.
Además, para quien lo prefiera, su disco, del mismo nombre de la gira, Mi alma mexicana, está a la venta en tiendas como Gandhi o Mixup, así que no hay pretextos para apreciar la música de esta bella joven de gran sonrisa, ancha frente y larga cabellera.

Radiografía para el lunes 20 de septiembre de 2010

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