lunes, 26 de octubre de 2009

Óscar Estévez

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Fotógrafo, ciclista, divertido, solidario, profesional. Así era Oscar Estévez, el Pokemón, por quien ayer la comunidad de fotógrafos y periodistas amigos colocaron en las calles de la ciudad de México la cuarta bicicleta fantasma, como se denomina a las bicicletas pintadas de blanco que los ciclistas colocan como una contundente señal para exigir respeto a quienes así se mueven por la ciudad, justo como hacía Óscar.

Nos conocimos en el diario El Centro, de efímera existencia, como acabó siendo la vida de Óscar quien, nacido en 1976, apenas tenía 33 años cuando un automovilista lo arrolló en la esquina de Insurgentes Sur y Sinaloa, de madrugada, cuando regresaba a su casa a bordo de esa bicicleta a la que alguna vez llamó la máquina perfecta.

A esa edad, sin embargo, había logrado imágenes inolvidables, como las que desde ayer se pueden observar en la exposición que se montó en su memoria en Paseo de la Reforma, a un costado del Ángel de la Independencia. Mediante su lente, por ejemplo, nos narró lo ocurrido en Oaxaca durante la insurrección social del 2006, la violencia que dominó las calles de la Antequera, plasmada dramáticamente en las fotos que hizo del periodista de Indy Media asesinado en noviembre de aquel año.

Empecinado en lograr una visión personal de la Ciudad de México y sus calles, el fotoperiodismo se le dio pronto. En 1999 comenzó a trabajar para la agencia Imagen Latina, donde aprendió las dificultades y ventajas del oficio de periodista de la lente. Después pasó a trabajar en el Economista y luego Ulises Castellanos se lo trajo a El Centro, donde yo era subdirector. Ahí, en medio de la libertad creativa que vivimos durante año y medio que sobrevivió el diario, Óscar desplegó su talento, como en ese fantástico suplemento especial sobre el jazz en México que nos presentó y muchas otras imágenes que hablaban por sí mismas.

Un 27 de octubre de hace un año lo vieron sus amigos por última ocasión. Ya no será más aquel DJ que amenizaba fiestas, que tocaba la guitarra eléctrica, ni ese latoso de ojos rasgados, piocha a la Ho Chi Min y aspecto de personaje de historieta oriental.

Claro que el trabajo de un fotógrafo entra por los ojos, así que cierro esta colaboración invitándolos a la exposición que se puso en el Paseo de la Reforma o, mejor aún, a que conozcan el trabajo de Óscar en su página de internet, su blog personal: estevezphoto.blogspot.com. Hasta la próxima.

Radiografías por Héctor Zamarrón

Lunes 26 de octubre

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