lunes, 23 de agosto de 2010

César Millán, un perfil de El encantador de perros

Hace 40 años nació en un pueblo de Sinaloa y ahí creció acompañando a su abuelo al campo, seguido por los perros del rancho, en medio de esas largas caminatas a las que se ha vuelto adicto, pero su destino estaba mucho más allá, incluso de la frontera con México.

A los 20 años cruzó hacia Estados Unidos, sin documentos, en plena juventud y en busca de una mejor vida, del famoso sueño americano que, en su caso, en realidad se convirtió en una historia de éxito a la que ahora voltea todo mundo.

Es César Millán, mexicoamericano a quien conocen como The Dog Whisperer, el encantador de perros, por la increíble forma que tiene para comunicarse con los animales, para domarlos, sanarlos, curarlos de traumas, quitarles, miedos, en fin, para educarlos.

Pasó una década trabajando en veterinarias de Los Angeles, desde la primera en la que tenía que vivir junto a los perros por falta de casa, hasta que años después logró dominar el inglés y comenzó a abrirse paso.

Su éxito en la rehabilitación de perros agresivos lo llevó a la televisión, donde protagoniza un programa que se ha vuelto una referencia para National Geographic desde 2004 en que se lanzó la primera de seis temporadas que ahora se transmiten en unos 80 países

La película sobre su vida está en curso, mientras él se toma las cosas con calma. Sigue viviendo en Los Angeles donde sale todas las tardes a dar largas caminatas, similares a aquellas de su infancia, en las que junto a su abuelo aprendió que entender a los animales y domarlos es un arte que requiere de saber observar, escuchar y, sobre todo, de entrenar a los dueños de tantas mascotas maltratadas.

Con una filosofía simple, en la que recuerda a quien lo escucha que no se trata del perro, sino de la relación del dueño con su mascota y de mantener con ellas una relación asertiva, de líder de la manada, César Millán triunfó gracias a que en su vida aplica principios similares a los que sostiene y por ello, quizá, en la ultima década se convirtió en invitado de prácticamente todos los shows de Televisión en Estados Unidos.

Mientras él sigue adelante, quizá en México nos convenga retomar algunas de sus lecciones para llevarlas a la vida pública y descubrir que en nuestra política a veces también hace falta ser más asertivos y pensar que el problema no siempre es el adversario sino la relación que sostenemos con él.

Sobre César Millán hay mucha información en todas partes, aunque quizá pocos ensayos sobre él sean tan interesantes como el que el reportero Malcolm Gladwel publicó hace un par de años en la revista New Yorker.

Con esa recomendación me despido y hasta la próxima.
Radiografía para el lunes 23 de agosto de 2010
Por Héctor Zamarrón




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