lunes, 26 de abril de 2010

Guillermo Fariñas

Este fin de semana cumplió dos meses en huelga de hambre. No es la primera que hace, a sus 48 años es un veterano de la resistencia política en contra del régimen cubano. Es Orlando Fariñas, quien exige la libertad de 26 presos políticos. Es también un sicólogo que se convirtió en periodista y a quien en su juventud un accidente frustró una prometedora carrera militar.

Fariñas nació en enero de 1962 en Santa Clara, una provincia ubicada en el centro de la Isla. Forma parte de una generación que nació después de la revolución cubana, pero que cuestiona en lo que ésta se ha convertido.

Formado en las escuelas de la revolución, Fariñas comenzó una carrera en el ejército que lo llevó a pelear en Angola, incluso, donde fue herido de gravedad y recibió un disparo en la columna. Después viajó a la ahora extinta Unión Soviética. Donde sufrió un accidente como parte de su entrenamiento que lo dejó incapaz para continuar en el Ejército.

“Por negligencia del oficial en rasos fui contaminado por un gas neuroparalizante, el cual me produjo crisis de epilepsia y fui evacuado hacia Moscú y al poco tiempo al Hospital Naval de La Habana. Finalmente se me dio la baja por ser mi enfermedad incompatible con la vida militar.” (CubaMatinal)

Así lo narra este ahora veterano en las huelgas de hambre y cuya salud podría en cualquier momento acabar con su vida.

Fariñas tenía entonces apenas 20 años y ya lucía condecoraciones por su valor, fue cuando decidió estudiar sicología y hasta en eso sufrió el acoso pues asegura que en 1986 estuvo a punto de ser expulsado por el delito de ser seguidor de Sigmund Freud y por identificarse con la Perestroika y la Glasnot.

Hoy, para no variar, el diario oficial del Estado, el Granma, lo llama mercenario y traidor y aunque extraoficialmente le permiten abandonar el país, también hay claridad de que si persiste en su huelga de hambre están dispuestos a dejarlo morir.

A sus 26 años, Fariñas comenzó a ejercer como sicólogo, pero también a enfrentar las consecuencias de no ser “políticamente confiable”, metido en un peregrinar que lo llevó de ser secretario General de Unión de Jóvenes Comunistas, a líder sindical y luego, al personaje incómodo que en 1993 le reclamó en público a Fidel Castro, ante la prensa extranjera, el incumplimiento de sus compromisos.

Fariñas ha ido a la cárcel en dos ocasiones, la primera por denunciar un caso de corrupción de la directora de un hospital que se apropiaba de las donaciones de la Unión Europea y la segunda por su primer ayuno en 1997, en solidaridad con los presos políticos.

A principios de esta década, Fariñas fundó junto con otros colegas la agencia de prensa Cubanacán Press y se convirtió en periodista.

Premiado por la organización Reporteros sin Fronteras, Fariñas es un experto en huelgas de hambre. Su primer ayuno de alimentos sólidos duró 18 meses. En 2006 hizo otra huelga de ocho meses de duración para exigir acceso libre a Internet de todos los cubanos.
Ahora lleva en huelga dos meses y su aspecto es el de un negro a rape con las extremidades tan delgadas que apenas si la carne cubre sus largos huesos.

Lleva la estafeta que heredó de Orlando Zapata. Fariñas bien podría en esta ocasión volver a resistir 6, 12 o 18 meses, como en el pasado ha hecho,  o terminar igual que Orlando Zapata, con la muerte. Mientras tanto, es un personaje molesto, incómodo, a quien los burócratas cubanos en el poder quisieran poder borrar. Nosotros podemos ayudar a que no sea así. Hasta la próxima.

Radiografías para lunes 26 de abril de 2010
por Héctor Zamarrón

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